Corazón, el emperador y la importancia del pulso

Corazón, el emperador y la importancia del pulso

Corazón, el emperador y la importancia del pulso

por Jose Sánchez


Choca que al aprender medicina china se tome el corazón como un centro de conciencia. De hecho suele ser tema de bastantes apegos y visiones estrechas.

Pero se entiende ya que cuando se estudian las culturas antiguas la mayoría intuyeron (erróneamente) que el corazón era el centro de la vida psíquica.

Galeno, ese excelente médico de gladiadores, hizo una demostración pública y bastante científica para la época de porqué el corazón NO es el centro de la conciencia. En aquellos momentos el peso de la religión, la filosofía o la tradición eran superiores a un análisis impecable: él se basó en la anatomía y la sección de determinados nervios para vincular o no funciones con órganos. A pesar de su lucidez siguió predominando la visión aristotélica (de cuatrocientos años antes) y luego cristiana, del corazón en el centro y sede de la psique hasta casi el siglo XX.

La visión confuciana del emperador no era muy diferente y no es raro dado que al cerebro se le consideró en la MTC de forma un tanto irrelevante dentro de la categoría de vísceras curiosas. Algo que suele sorprender al estudiante, pero que de alguna manera misteriosa se resuelve. Tiene tela que podamos prescindir del cerebro así como así en un sistema fisiológico y médico.

Los egipcios mucho antes pensaron parecido. Tiene su lógica. El cerebro es gris, aparentemente inerte y cerrado y el corazón y sus vasos son calientes y muy dinámicos. Ellos hasta pesaron el corazón para la transmigración del alma.

Hoy hemos avanzado mucho en esa concepción. Ya no caemos en esos mitos antiguos. A pesar de ello algunas ideas actuales, con poco rigor, tratan de sacar partido a esto y, siento decirlo, tomar el pelo a los no expertos. Algunas son: “el corazón tiene 40000 neuronas”, “abarca un campo magnético de 5 metros”, o “envía información al cerebro antes” (todos ellos nada concluyentes y bastante marketinianos). Te resumo s in entrar en detalles, que estas cosas duele leerlas, que hoy sabemos que el centro de la psique es el cerebro.

Lo que no es tan errado es el concepto de corazón como emperador de la vida orgánica. Donde no llega la sangre decía Still, comienza la enfermedad.

De hecho desde la quinta semana de embarazo el corazón late cien mil veces al día, o sea, unas treinta millones de veces al año.

En reposo bombea 5 litros de sangre por minuto, o sea, 7200 litros diarios. Si haces ejercicio lo hace en  tan solo 15 segundos. Suministra oxígeno a todas las células, recoge CO2, distribuye el calor por todo el organismo (¿te suena calores que suben y bajan?), comunica órganos y ayuda a transportar sustancias.

Los vasos sanguíneos recorren si los unimos 40.000 kms y cada día se renuevan cien mil millones de glóbulos rojos.

Son tantos matices que muchos, con muy buenos argumentos, dicen que el sistema de canales de la MTC es el sistema sanguíneo: un circuito cerrado, que sube y baja, con “arterias – canales centrales”, que llegan a todos los sitios a llenar de “Qi” todo lo que baña. De hecho los 72000 canales de la medicina tibetana otros los asemejan a los finísimos capilares.

Aún más importante es que si no fuera el emperador este sistema, ¿porqué habría que tocar con los dedos en la muñeca?

Repito: si esto fuera hiper hiper sutil, ¿porqué necesitas tocar la muñeca?

Este acto de contacto, “material”, piel con piel, por muy sutil que sea, no deja de ser una percepción de piel a dedos y de ahí a tu cerebro.

Resulta que la joya del diagnóstico, la parte más sutil, la más fina, la más precisa, la más diferente a todas las demás, la supuestamente más energética, requiere de dos características muy concretas:

  1. tocar físicamente.
  2. sentir el pulso y latido de un circuito biofísico cerrado de la sangre.

Estos dos hechos nos proporcionan  una excelente pista de qué se puede y debe aprender en el pulso de la MTC.

Estos dos hechos nos dan pistas para aplicar rigor, sin subjetividades sujetas a la interpretación personal o esotérica de aquellos que les viene muy bien la imprecisión y aquello de “doctores tiene la Iglesia”…

El pulso bien entendido, lejos de perder su fuerza la multiplica. Esto es evidente dado que puedes comprobar mucho mejor los resultados y aprenderlo de una forma estructurada, lógica, secuencial y 100% comprensible.

En ese momento eres el emperador de tu consulta. Ahora sí…

Y éste es el único emperador que vale: aquel que llena su consulta a partir de sus dedos porque el terapeuta de enfrente no tiene ese sistema diagnóstico.

Y esto no lo dices tú, sería arrogancia. Te lo dicen los pacientes, que se asombran y te siguen por tu precisión y finura diagnóstica. Tienes a tu disposición por fin la realidad interna del otro en tus dedos.

Tienes el pulso de la MTC, la joya del emperador,  a tu disposición. Lo que siempre creíste que era un camino enrevesado, indirecto, extraño lo recorres paso a paso hasta la cima.

Soy tu sherpa y sé cómo se hace.

Subimos a la cima en Especialista en pulso y M.T.C.

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